La Catedral abre una capilla que guarda restos de santos

  • La Capilla del Santo Entierro y de las Reliquias contiene 211 tesoros espirituales.

POR CYNTHIA FABILA

Sólo dos días al año, el 1 y 2 de noviembre, la Capilla del Santo Entierro y de las Reliquias de la Catedral Metropolitana, abre sus puertas para recibir a cerca de 40 mil visitantes, que podrán ver sus más grandes tesoros espirituales: las 211 reliquias de primer grado (osamentas) de los primeros santos del catolicismo.

“Por una bula papal se decretó que el 1 de noviembre se celebraría a todos los santos, pues eran tantos que ya no había un día libre para uno más en el calendario. En la fiesta del santo se trasladaba la reliquia al altar mayor, en ese ir y venir hubo varios intentos de robo, por lo que se optó por resguardarlas y sólo exhibirlas dos veces al año”, explica Guillermo Luna, guía de turistas de la Catedral.

De acuerdo con Luna, la capilla no estaba dedicada a reliquias, era para el Cristo de los Conquistadores. Pero cuando llegaron los restos óseos, en el siglo XVI, se modificó para hacer espacio a las urnas, que están ocultas detrás de pinturas alusivas a los restos que cada una contiene.

La Catedral también tiene en su acervo los cuerpo-relicarios, que son figuras de cera moldeada de tamaño natural y, dependiendo de la parte del cuerpo al que pertenecía la reliquia, se colocaba en la escultura. Aquí se aprecian las figuras de los mártires San Vicente Niño y San Deodato.

Otro de los “restos taquilleros” en esta capilla son los de San Vital de Rávena, patrono de los estudiantes. “Le dejan títulos y exámenes profesionales. Lo curioso es que no hay antecedente de que haya sido patrono de los estudiantes, es un costumbrismo. Se dice que el santo pasaba noches en vela estudiando, y posiblemente, vieron esa situación y lo tomaron como su patrono”, finaliza Luna.

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